Como viene siendo habitual, ésta es una columna de carácter abierto, es decir, que no pretende ser el artículo definitivo ni mucho menos el más completo sobre la séptima edición del Festival In-Edit Beefeater de cine y documental musical de Barcelona. Nada más lejos de la realidad, está pidiendo a gritos cualquier tipo de colaboración y comentario de aquellos que fuisteis a ver alguna de las películas.

Más que nada porque se proyectaron un total de 44 documentales musicales y el que esto escribe tan solo pudo ver seis. Pobre bagaje, pensaréis algunos, y con toda la razón del mundo. Es por eso que os pido que empecéis a colgar comentarios de esta columna y deis vuestro particular punto de vista sobre el In-edit de este año. Para empezar, ahí va lo que pude visionar con mis propios ojos.

*Madness: The liberty of Norton Folgate. Una de las últimas golosinas dirigidas por Julien Temple. En este caso se basa en el espectáculo (a esto no se le puede denominar simplemente concierto) que montan los Madness a propósito de su nuevo disco “The liberty of Norton Folgate”. Una ópera-pop con todas las de la ley, pero con coartada ska y ambientada en el Londres victoriano de finales del siglo XIX. El documental mola porque intercala imágenes de la Londres más canalla y por esa narración en plan película de la Hammer. No mola tanto por lo sobrecargado de la nueva propuesta de la banda inglesa, cuando alargan de forma excesiva ciertas canciones. Con todo ello, se trata de una obra más comedida que las anteriores de Temple (“The filth and the fury”, “Joe Strummer: The future is unwritten”).

*This is Spinal Tap. El clásico entre los clásicos, recuperado por los programadores del In-edit debido al vigesimoquinto aniversario de la película. Quien la haya visto no hace falta que lea las líneas que siguen a continuación, pues se han escrito páginas y páginas al respecto. Quien no haya tenido el gusto, simplemente comentar que es una parodia espléndida del rock star system en general y del Glam/heavy metal en particular. Narrado como un falso documental (o rockumental, como afirman en el mismo film), cuenta con momentos impagables como cuando la banda se pierde por el backstage antes de salir al escenario. “This is Spinal Tap” refleja con mucho humor la relación con el manager, la caracterización de la novia del cantante como si fuera Yoko Ono, los malos rollos entre los componentes, etc. Fundamental.

*Favela on Blast. Más conocida entre los miembros de la prensa como “el documental de los culos”. Y es que trata de narrar desde dentro el nacimiento y la explosión de la música disco/funk en las favelas de Rio. Imaginaos: música alta de discotequeo, mulatas brasileñas, DJs, perreo, MCs y cuerpos sudorosos en movimiento. Incluye muchas entrevistas a los pioneros del género y a todos aquellos que están metidos en el jaleo. Lo que no me cuadra son las temáticas de las letras, un 80% de contenido sexual explícito y tan solo el 20% restante en plan reivindicativo. Tal y como están las cosas allí, el segundo aspecto debería estar mucho más potenciado. Además, salí de la sala con dolor de cabeza después de tanto beat machacón y con el convencimiento de que no hay mucha diferencia (musicalmente hablando, claro) entre lo que se muestra en “Favela on Blast” y lo que se bailaba en la ruta del bakalao de Valencia hace unos años.

*1,2,3… Standstill. No sé por qué, pero creo que la gente todavía tiene fresco el “10 años y una zanahoria” y por eso este trabajo no acabó de suscitar la expectación que, en principio, se le suponía. De hecho recupera unas cuantas imágenes del documental firmado por Enric Montefusco, si bien presenta varias diferencias sustanciales. En primer lugar se le da mucho protagonismo a los fans de la banda catalana, en especial a sus reacciones al espectáculo “1,2,3”. Por otro lado, los tres realizadores son personas totalmente externas al grupo. Personalmente con este documental me pasa exactamente lo mismo que con la música actual de Standstill: por momentos me eriza el vello y en otros me produce rechazo por lo naïf de la propuesta. Me pregunto qué tal estuvo el concierto acústico que ofrecieron Enric Montefusco y Ricky Faulkner en la sala Apolo como actividad paralela del festival… ¿Alguien se anima?

*One fast move or I’m gone: Kerouac’s Big Sur. Quizá el documental menos musical de esta edición del In-edit Beefeater. Ya que, a pesar de las declaraciones de músicos como Tom Waits o Patti Smith, este film se basa en la persona del escritor Jack Kerouac, el máximo exponente de la generación beat. “One fast move or I’m gone” narra la trayectoria de Kerouac, desde los años bohemios en Nueva York (donde escribe su obra cumbre, “On the road”), pasando por San Francisco, el éxito, el acoso de l@s fans, el alcohol como estimulante para aguantar su ajetreada vida social, hasta su retirada a una cabaña perdida en medio de un paraje natural. Es allí donde escribe “Big Sur”, su novela de redención y el leiv motiv de este documental. Un film que emociona por los textos desgarrados y llenos de energía de Kerouac, por los sentidos testimonios de sus amigos y por los bonitos paisajes mostrados. Ya tenía en mi agenda buscar y leer los libros de este genio en continua lucha contra sus propios demonios, pero después de ver esta película me apresuraré aún más.

*Still Bill. A la postre, el documental ganador de la sección oficial internacional. “Still Bill” compone un retrato tierno y entrañable de Bill Withers, el soulman responsable de canciones celebérrimas como “Ain’t no sunshine” o “Just the two of us”. Presenciamos así un acercamiento muy íntimo a su familia, a su actual forma de vivir totalmente alejada del star system, a su pasado glorioso e incluso a su pueblo natal en West Virginia. Withers, todavía Bill, se muestra en pantalla como una persona muy humana y humilde, que parece caer bien a todo el mundo y que incluso llora en un par de ocasiones. De hecho la película casi hace llorar al más tierno de los espectadores, aunque ahora que lo pienso, más de una lágrima vi cuando se encendieron las luces de la sala…

Ahora os toca a vosotros, es vuestro turno. Tenéis carta blanca. Por mi parte, tan solo un par de apreciaciones más. Eché en falta algún documental que tratara de música más cañera, ya sea punk, Hardcore o metal. Tampoco entiendo que la sección oficial nacional del festival la compusieran tan solo tres documentales. Al final el premio de esta sección se lo llevó “Febrero. Cuando la vida es carnaval”, un documental sobre el carnaval de Cádiz.

Lo dicho, un par de puntos negativos a mejorar en la próxima edición, aunque tal vez la culpa no sea de los organizadores sino de las escasas propuestas presentadas en ambos casos. De cualquier forma, sí es responsabilidad del equipo In-edit montar la fiesta de clausura un domingo de madrugada. ¡Que los lunes algunos trabajamos, joder!

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