
(fotos: Marta Grau)
Aldrin y Collins, Fuckin’Bollocks y Mujeres en la Sala Pop: “Santako” ya no es sólo pachanga
La última vez que había pisado esa sala, a escasos metros de mi casa, la había abandonado acompañado de mis colegas del instituto, completamente borracho a las seis de la mañana, después de bailar durante horas sobre un suelo viejo, con socavones y trampas, todos los hits pachangueros que con un poco de suerte y por mucho que hubieran irrumpido en invierno o primavera , llegarían a competir por ser la canción del verano, concepto en decadencia, por cierto.
De eso hace ya unos siete u ocho años y desde entonces, pocas veces he experimentado eso de volver andando a mi casa, en Santa Coloma de Gramenet, después de una noche de fiesta. Pero resulta que hace unos meses me enteré de que aquella sala Zero –que era su nombre- tan cutre en la que tan bien lo pasé en mi pubertad había vuelto a abrir, esta vez con el nombre de Sala Pop. No sabía exactamente de qué palo iba a ir, así que mi segunda sorpresa fue enterarme de que estaban programando conciertos de lo más apetecibles, con propuestas tan efervescentes y consolidadas en la escena indie como Joan Colomo o Mujeres.
Estos últimos encabezaban el cartel del bolo del pasado sábado 13 de marzo, día en el que me reencontré con esa sala, con mi adolescencia. La estructura, la disposición de las barras, el escenario, el baño, es exactamente la misma. La decoración, al fin, mucho más currada, y en el suelo había unas novísimas baldosas que no ponían en peligro ninguna integridad física. De eso se iban a encargar después las incendiarias apuestas de Fuckin’ Bollocks y Mujeres.
Antes, sin embargo, una propuesta mucho más reposada y sutil. Aldrin y Collins tocaban por segunda vez en su recién inaugurada carrera musical en común. Con dos ex de la banda Stendhal como vocalistas –Xavi, a la batería, y el enérgico guitarrista Gerard- y la extravagante aportación del teclado y el Theremín de Luis, demostraron que tienen tablas de sobras para sobrevivir en la despiadada industria de la música que les espera y, sobre todo, una originalidad que hará las delicias de los críticos cuando su música salga al mercado. Mientras tanto, directos con una limpia “vocación optimista” –título de uno de sus temas-, muchos cambios en cada uno de sus temas y muchos registros que, con tanto altibajo, se lo pusieron difícil al sonido de la sala. Os gustarán si os gusta Vetusta Morla, Tulsa o los Standstill de su disco homónimo con un toque más folk.
Lo de después era otra cosa. Fiesta, fiesta, energía y actitud que los Fuckin’ Bollocks empezaron a animar calentando motores, aunque esa expresión debería empezar a prohibirse en las crónicas de conciertos, y con una suerte de Pete Doherty en el grupo que a punto estuvo de matarse en un par de ocasiones gracias a su descontrolado vaivén sobre el pequeño escenario. Como sobrevivió, pudo acabar cantando y tocando fuera del escenario junto a otro miembro del grupo, como mandan los cánones dejándose llevar por la locura y remontándonos a épocas de salas clandestinas y garage.
En la misma línea discurrió la propuesta de Mujeres, con esas melodías de voz mucho más edulcoradas que sus guitarras sucias, y que lo mismo suenan a The Who que se marcan un blues –pelos totalmente de punta en “Sweat and Roses” con esa ronquera enérgica digna de James Brown-, o le ponen un pelín de folk al asunto como en Right On. Todo, eso sí, sin dejar de sonar a garage, a sesentas, e invitando de un modo irracional a regarlo todo con cerveza, tequila y baile incontrolado o bien una película de Tarantino, que es lo que vienen ganas de ver cuando uno escucha un temazo como “Frantic”. Fabulosa también su novedad en castellano, “No quiero verte más”. Sonaron francamente bien, crecientes, y arrancaron los bailes tanto de los más fans como de los más profanos a su música. Prosiguió después una sesión con grandes clásicos del rock aunque yo acabé igual de borracho que cuando ponían pachanga en la sala, así que a lo mejor los tiempos no han cambiado tanto desde que era un púber de instituto y bebía Malibú con Piña en el Zero. Ahora es cerveza en la Pop. Bienvenida sea.






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