jonston.jpg

El próximo jueves 25, a las 22:00, Jonston presenta su estupendo “Taller de memoria” en el Heliogàbal de Barcelona.

Podéis descargaros el disco gratuitamente aquí. Con suerte, para el concierto ya estará el vinilo, diseñado con extremo frescor por Olaf Ladousse (Solex).

Roberto Herreros (Grande-Marlaska), según él mismo comenta, hará “una tontería antes, pero, vamos, será una cosa muy de andar por casa: dos o tres canciones viejunas, alguna versión y ya.”

JONSTON
César Estabiel

Mañana viernes tengo una cita. Sin ni siquiera insistir, Jonston habrá conseguido que por un día olvide mi alergia a los conciertos. Miento. El sábado pasado tuve el honor de presenciar el fantástico caos organizado de Internet2. Me quedo con lo que me dijo Ibon Errazkin, sonrisa en boca, al final de aquel atropello a los sentidos: “esto es propio de un país desarrollado”. Tendremos que mirárnoslo, porque algo de eso hay en las canciones de Jonston. Saben reírse de sí mismas y del mundo. Saben mirar hacia fuera y compartirlo con los que tiene al lado. Se pegan con carisma al paladar pero no van presumiendo de buqué.

Empieza a ser recurrente (y –¿por qué no?– algo cansino) nombrar a Go-Betweens cuando el músico acredita buen gusto con los acordes y una mejor mano con la melodía. Cuando atina con la temperatura sin pasarse un gramo con la glucosa. Intentaremos apuntar más hacia el núcleo. Es cierto que en “Taller de memoria” uno encuentra ese confort marca Grant McLennan y cierto libertinaje vocal que hizo lord de working class a Robert Forster. Pero cuando pienso en Jonston lo primero que imagino es una canción de los Kinks y la cabeza de José Ignacio Martorell moviéndose de izquierda a derecha en sintonía con la de Ray Davies. Respecto a su voz, ¿a nadie le parece que está tan mullida como la de Ron Sexsmith? Ayer me eché una siesta en ella y casi despierto tarareando “One Last Round”.

Se agradece la caricia vocal. De ahorrárnosla, la pequeña puya de “Horóscopo del teletexto” nos dejaría una sonrisa de medio lado. La canción es un clásico: no hay persona más jodida que yo y para demostrártelo te como la oreja el tiempo que haga falta. O el que a mí me dé la gana. En este punto recuerdo una noche bebiendo los dos unas cervezas en ya no sé qué bar. Hacía poco que había escuchado por primera vez a Vainica Doble y le brillaban los ojos. Enseguida me di cuenta que Jose había elegido mal el verbo. No las acababa de escuchar, las acababa de descubrir. Porque con ellas el matiz es un océano; la diferencia entre tener una anécdota más en tu vida o disponer de una clave para afrontar con naturalidad el juego de la escritura. “Horóscopo del teletexto” conoce esa maestría que atesoraron Gloria y Carmen: puya de frente y colchón por detrás. Humor negro y amor eterno.

Nos quedarían nueve canciones más, algunas tan de mirada franca como “Un nuevo, nuevo amor”, en la que Jonston acepta el compromiso con las cosas que importan, evitando perífrasis lentas y adjetivos huecos. Canciones –sin excepción– que derraman frescura sobre cánones clásicos y ofrecen una visión sencilla, pero nada acomodada, de la realidad. Que engrandecen la manera de ser pequeño y así nuestro ipod disponga de razones poderosas para –sin necesidad de acudir a un taller– mantenerlas mucho tiempo en su memoria.

http://www.musicaenlamochila.net/2010/02/18/jonston