El pobre tío que intenta hacer la reseña de un disco, se siente un poco como el Felix Rodríguez de la Fuente agazapado entre la maleza. Le da al play y busca en google a ver quien demonios son estos. Otra banda sueca. En su myspace rezan un salmo de referencias descuajeringantes, desde Daniel Johnston a Dinosaur Jr, pasando por Soft Cell. Quizas en estos últimos lo entiendo.
Vale. Sometimes I feel I’ve got to run away, got to get away… (ah si, y hay un riff calcado a el where you been de Dinosaur Jr).

Les detecto un pequeño olor a glutamato monosodico, ese cojonudo compuesto que se pone siempre en toda comida asiática, que esconde sabores para sumirlo todo en una masa reconocible. Tienen un ligero aroma a orientalización de fondo, pero des del punto de vista occidental, dentro del formato rock. Algo así como los Pet Shop Boys comiendo chop suey. Si. Esa seria la imagen. Los Pet Shop Boys con los Happy Mondays comiendo en palillos, usando a My Bloody Valentine de Wasabi (sus mejores momentos) y aderezado con una versión sueca de interludios Pavement o Sonic Youth usados como salsa agridulce de dudoso origen. Algún punto de The Cure por parte del cantante, viniendo a ser el flan de pequinés a los postres. En todo caso, mezclando una compota de todos estos nombres, pues queda una masa, o masilla, nada despreciable. No exento de momentos de placer, como el Sake caliente al final de la comida. Y es que no lo hacen mal. Algún productor de guardia me podría explicar si eso de saturar tanto el sonido queda bien, o si es pocatraça, o si es culpa de mi equipo.

Como en todos estos tipos de comidas, a uno se le asalta la duda de si el origen es fidedigno, o si es receta precocinada,
de si los ingredientes son frescos, o más bien transgénicos, de si es una ración de gato callejero por liebre, o incluso alguno de esos muertos que no se entierran nunca y que se adjuntan al picadillo. Igualmente, no hay que ponerse quisquilloso, si es para no pasar hambre, bien está arrimarse a un fiambre.