En el típico mundo ideal que se menciona en las reseñas de discos Biscuit venderían tantos miles de discos como el jodido Dave Matthews. Aunque viendo las fotos del grupo que aparecen en las páginas interiores del libreto tampoco parece que ellos estén muy preocupados al respecto. Más bien diría que están muy contentos de que el mundo sea como es y no como es para Dave Matthews y su cohorte de asesores de imagen. Biscuit llevan años tocando, componiendo y escuchando discos de Neil Young and the Crazy Horse y de los Byrds y llevan botas y barba y, además, tienen pinta de llevar años comiendo muy bien (no offense!), que es algo que no se puede decir de Dave Matthews (es la última vez que menciono su nombre). Su rollo es el Rock, una especie de Drive By Truckers de la Catalunya interior. Grandes melodías vocales perfectamente interpretadas, sonido genuinamente americano de los 70, algún toque psicodélico por aquí, otro toque power pop por allá. De vez en cuando pisan el acelerador, en otros te meten un solo de guitarra. “Cinnamon Fadeout” es un buen disco de Rock con melodías cuyas diez canciones se dejan escuchar de manera muy agradable, dejándote con ganas de más. Ahora sólo me falta poder verles alguna vez en directo y ver si están a la altura de lo que se comenta de ellos. En disco ya he comprobado que es así.