No creo que haya que comerse mucho la cabeza al hablar de este grupo, sino saber disfrutarlo. Lo importante no es que hayan sido un grupo más o menos de moda, sino que tienen una capacidad que no todo el mundo posee: divertir. En su disco anterior sonaban más sincopados, más funk, más sintéticos, más, como era fácil de relacionar viendo su procedencia brasilera, latinos, más calientes, no sé si me explico.. En cambio, en el segundo disco han dejado de lado gran parte de ese groove para acercarse a un sonido más anglosajón, más rock, incluso más indie. Pero bueno, en este caso no me decepciona porque “Donkey” me sigue pareciendo uno de esos discos que pones para que haya un poco de alegría en el ambiente, no para escuchar y leer las letras, digamos. Y ese objetivo lo siguen cumpliendo a la perfección, así que me parece un disco muy recomendable para quien tenga un bar, por ejemplo. O para cualquier situación en que lo importante sea el ambiente festivo y no el análisis crítico o la atmósfera sugerente.