En Sub Pop cuando hacen barbacoas en el patio de atrás y se ponen a jugar a fútbol con toda la curda (o a beisbol, o a lo que jueguen los yanquis), lo más probable es que no lo hagan solteros contra casados. Seguramente hacen dos equipos: punkies contra folkies, y están los de Oxford Collapse haciéndole entradas de las de tarjeta roja al barbudo de Iron & Wine mientras los Thermals zancadillean por la banda a los jipis de Fleet Foxes y CSS intentan que sea gol un chute que le han colado a Sera Cahoone, y que en realidad ha sido “alta”, que juega de portera entre dos postes hechos con montones de chaquetas.
Supongo también, que al principio harán la típica liturgia en la que el capitán escoge a los de su equipo, primero escoge a los más buenos, a los más machos y, al final, a la morralla: el nerd, el gafitas, el amanerado, al que le gusta dibujar, el que no la sabe tocar, etc. (no hará falta que yo diga que, en mis tiempos de colegial, estaba entre estos últimos). Lo triste es pensar que hasta en el equipo de los folkies de Sub Pop, Joel Thibodeau, el alma tras el alias Death Vessel, va a ser de los últimos en ser escogidos. Y es que aquí hay demasiada sensibilidad como para ponerle a hacer el bruto tras un balón.
Joel es un señor, aunque no lo parezca por lo que se escucha en su disco, con esa voz de registro tan agudo, como de mujer o de pre-púber, que tiene una sensibilidad fuera de lo normal. Si estuvierais aquí conmigo os pondría para demostrároslo “Bruno’s torso”, la canción más redonda de su último disco Nothing is precious enough for us, que pone la piel de gallina como en los momentos más inspirados de White Magic o Little Wings, que juega con el recurso de arropar su emocionante folk con una batería de lo más sobrecogedora, al estilo del “New Jersey” de Red House Painters que tantas lágrimas nos hizo derramar.
El resto del disco no le va a la zaga, empezando con los leves toques electrónicos de “Block my eye” y pasando de un saltito del folk más intimista al más psicodélico y de aquí al más campestre sin despeinarse un pelo su preciosa cabellera a lo indio hopi, aunque también hay sitio para la oscuridad en “Exploded view”, con esos punteos de mandolina, esos coros fantasmagóricos y ese solazo de guitarra.
En definitiva, otro disco más para el lote, que nos demuestra que Sub Pop, no sólo es de las discográficas más en forma de la actualidad, sino que además tienen tanta vista fichando tanto para un equipo como para el otro.