En el origen de la Humanidad, el Hombre no usaba hilo dental; el Hombre iba en pelotas si hacía calor y hacía un descanso en la cacería de turno para ponerse a follar o para crear ritmos, ejem, tribales. Una forma de expresión que, a lo tonto a lo tonto, ya hace miles de años que dura. No sé si utilizan hilo dental, pero aseguraría, sin temor a equivocarme, que Estrategia Lo Capto! son un eslabón más en esa Cadena del Ritmo, lo que pasa es que ellos han tenido el privilegio de enriquecerse con el legado de otros miembros de la misma Tribu que también hacían altos en el camino para crear ritmos y expresarse haciendo ruido (y, quizá, follar): el Gran Chamán de las orillas del Volga formaba parte de ella, así como los Massacre de Fred Frith* , los Pell Mell de Portland, aquellos Swell Maps, Pere Ubu.

Cuando el Baile y lo Estrambótico guían al Hombre hacia fuera de la Caverna. Hace unos diez minutos he escuchado el ya mítico diez pulgadas de Ginferno y realmente te das cuenta de que significó un antes y un después, yo creo que fue uno de esos discos que impulsó una escena. Alehop! y grupos como Patrullero Mancuso o Solex abonaron el terreno en el que bandas (unas más interesantes que otras, como en todas las escenas y a gusto de cada cual) como Grabba Grabba Tape, Ensaladilla Rusa y otras muchas crearan una nueva movida. No creo descabellado incluir a Estrategia Lo Capto! en esta nueva ola -que a su vez, huelga decirlo, forma parte de la Gran Cadena del Ritmo-. El hecho de que hayan grabado con Ramón Ginferno me lo pone a huevo, vale; pero es que además, su gusto por las guitarras a petar de treble y con bastante reverb, esos ritmos espasmódicos y cambiantes y mongólicamente bailables, ese aire de serie B y surrealismo sideral que les emparenta con Man… Or Astroman? o Devo, esa multitud de texturas y direcciones… Música de baile engañosamente primaria; compleja y simple a la vez. La búsqueda de la originalidad al servicio de tus pies. Al igual que Ginferno, Estrategia huyen de la derivación, la progresión y la reiteración. Temas cortos, directos, mutantes, sin estribillos e instrumentales en su mayoría. Fundamentalmente bailongos en su primera mitad -como si de la banda sonora de “La Matanza de los Tomates Asesinos” se tratara - y un poco más oscurillos en la segunda; rítmicos en su fantástica totalidad.

Una “Gran Bola de Fuego”. Benny Hill bailando al son de Throbbing Gristle. Ese pedazo de disco que te hará sentir orgulloso de no usar hilo dental.