Hay algo personal y poderoso en estas crónicas de fracasos iniciales. En escribir canciones en tiempo de miserias personales, construyendo futuro, transmutando la penuria en abono para nuevas cosechas. Vale, sí, esto puede sonar cursi, aléjenlo de cualquier tipo de movida de autoayuda, que no es eso, en este disco parece sincero, y al final, vendría a ser todo el jodido proceso alquimístico de la raíz cuadrada de nuestro pan de cada día. Es la reflexión amenazante de media hora más tarde de decir “cariño, voy a por tabaco” y no volver jamás. Es una elegía a la posibilidad matemática de seguir viviendo de manera acorde a unos planes. Es alzar las manos, o encoger los hombros con dignidad, y decir: “haremos lo que podamos, tu” Aunque haya que ir al hospital dos veces por semana, como cuenta “Secrets” la remarcable segunda canción de las once de este disco. Con loops de feria rural, y esos conseguidos versos llevaderos de “aquí te caes y allí te levantas”. Una banda que rezuma honestidad, y trabajo, voces suaves, poca pretensión, oficio. Con un poso relacionable a unos Arcade Fire pero de los de no llegar-y-besar-el-santo sino de arrastrarse un tiempo, sacando callo. Bueno, es una pista, pero negaré ante quien sea haber usado una comparación así para describir el disco.