Un cd-doble de Hella para muchos puede ser la tortura, con letras mayúsculas mejor, LA TORTURA. Para mí forma parte de un día perfecto, mejor mejor, de un DÍA PERFECTO. Jugando con el extremismo contenido, el noise y la experimentación, “Church Gone Wild/Chirpin Hard” se divide en eso mismo, en dos partes. A saber: la primera para el batería Zach Hill, y la segunda para el guitarrista Spencer Seim. De Zach Hill ya sabíamos sus andanzas con su proyecto en solitario, y sus dotes como uno de los mejores baterías del momento (junto con Brian C de Lightning Bolt y Kid Millions de Oneida), y de Seim cualquier sorpresa se podía esperar perteneciendo a Hella.

Para los que no disfruten con la locura de “Church Gone Wild” recomendar que se acerquen a “Chirpin Hard”, dos discos entre sí que no tienen mucho que ver (de hecho fueron creados por separado y ninguno sabía del otro hasta que lo grabaron) que juega más con la búsqueda de la melodía, si así se puede llamar.

Y para los más escépticos, recomendarles a The Advantage, proyecto paralelo de Hella y adalides del nunca suficientemente vitoreado sello 5RC (R.I.P.), subsello experimental de Kill Rock Stars: Versiones de videojuegos de la Nintendo en clave noise-stick. Y para los que hayan dado saltos, disfrutado, sonreído y sudado con este gran disco, citar (aunque ya lo conocerán) a Marnie Stern, dónde colabora Zach Hill, y uno de los discos más perfectos del presente año. Imagino que si siguen este camino disfrutaran también de las últimas referencias de Hella, “There Is No 666 In Outer Space”, “Concentration Face/Homeboy” y “Acoustics” . Material hay para distraerse un rato, así que esto se acaba…aquí.