Reseñar este disco es como repasar uno de esos viejos álbumes de fotos en los que te ves en lugares que habías olvidado, me hace sentir aquella extraña sensación en el estómago que se suele asociar a las montañas rusas… luego pongo el cd y me sorprendo, realmente me siguen gustando. Yo no soy de la generación de HHH, ni mucho menos, pero durante unos años de mi vida los discos de estos chavales de Banyoles fueron algo en lo que creer.

Tenían unas letras que el punk en castellano todavía está a años luz de igualar, se alejaban de los tópicos o los trataban desde un ángulo que los convertía en preguntas abiertas, además iban a la velocidad que por entonces consideraba indispensable en todo lo que hacía.

Recuerdo los primeros conciertos en La Plana cantando el “brindis” y el “cami ral” a altas horas para alargar un poco más la noche, o la primera vez que oí “Mi ciudad” tocada por Incontinencia y pensé que se trataba de la mejor canción del mundo. Recuerdo cuando el grupo de unos amigos me invitó a cantar “El camino más fácil” con la piel de gallina, o las camisetas de colores que nos hicimos en las que simplemente ponía HHH y como las lucíamos con orgullo, también me viene a la cabeza mi primer Sant Feliu Fest (el tercero), en la minúscula zona de acampada con un radiocassete en el que durante tres días solo sonó el homo homini lupus… Para nosotros se trataba de algo más que otro grupo mítico, no era simplemente velocidad extrema, era la leyenda unos chicos de pueblo que siempre creyeron en lo que hacían, que nunca hicieron concesiones a eso que solíamos llamar “escena” y que grabaron dos obras maestras con solo un par de cuerdas y una montaña de entusiasmo. Una verdadera lección de actitud.

Como veis me estoy implicando de un modo muy personal en esta reseña, pero es que no creo que haya otro modo de acercarse a HHH. Para mí “A por ellos… que son muchos y están super cachas!!” es su mejor álbum, y no solo por ese acertado titulo que parodia el disco en directo de Loquillo, sino porque el sonido no es ni tan macarra como ese extremo homo homini lupus, ni tan crudo como la maqueta y el Intel·lectual Punks. Podriamos decir que se trata de su grabación más hardcore, llena de joyas como “Muerte en ignorancia”, “Al otro lado de las ramblas”, “Rabia y rencor”, “Algo huele a podrido”, las melódicas “El camino más fácil” y “Sin dirección” cantando a lo Rouse o la verbenera “Brindis”. Un LP redondo que incluso fue reseñado en el Maximum Rock’n Roll de mayo del 91 con eso de “I’ve seen god… and he’s spanish!”

Pero el disco que los convirtió en leyendas, por lo menos en el estado, fue su último Homo homini lupus (el hombre es el lobo para el hombre), que con los años se ha convertido en el puntal del hardcore extremo de este país. Con un toque Trash que recuerda a OverThrow, otro de sus grupos paralelos, y canciones que han sido más versionadas que el Louie Louie de Chuck Berry. Además, el disco, que en su edición en vinilo era un compartido con Vitu’s Dance, contiene un histórico final con “Cami Ral”, la versión catalanizada del clásico country “Country Roads”, y el impagable “El heavy no es violencia”.

Se agradece la inclusión de la maqueta Sin identidad, en la que todavía hacían un HC mucho más escandinavo cercano a grupos como Anti Cimex, pero con un sonido tremendamente sucio. Y del EP Intelectual Punks que contiene, a mi gusto, su mejor canción: Mi ciudad.

En lo que se refiere al material inédito destacar Viejo País y la clásica Muertos, que me sigue viniendo a la cabeza cuando cojo un metro en hora punta. También es un regalazo el directo de Banyoles con sus entrañables comentarios entre tema y tema, la mini-versión de “Smells like teen Spirit” y las dos canciones de Rouse. De hecho, hace 6 o 7 años apareció una compilación muy parecida a la presente, que contenía todo este material inédito además de otro concierto en Anoeta, pero la sacaron en una colaboración entre dos sellos franceses y uno de San Francisco, por lo cual muy pocas copias se dejaron caer por nuestras tierras. Eso sí, la edición de la que hablo contenía todas las letras de HHH, cosa importantísima y que se hecha en falta en la edición de B-core/Rumble. Se trata de un grupo cuyos textos son probablemente la parte más importante de su música, y por razones obvias es imposible descifrar lo que dicen las canciones con solo escucharlas. Sin duda se trata del único patinazo de esta hermosa edición.

De todos modos ya iba siendo hora que algún sello del estado editara esta recopilación, se hacía necesario que discos tan imprescindibles estuvieran al alcance de las nuevas generaciones y no solo en las estanterías polvorientas de veteranos acomodados y coleccionistas empedernidos.

Por cierto, si casualmente algún miembro de HHH/Rouse/Overthhhrow lee esta reseña me gustaría decirle algo:
Gracias, lo que hicisteis fue maravilloso.