Reencuentros es el segundo trabajo de los bilbaínos Inserta, que afrontan su prueba de fuego con un disco denso y potente, que prácticamente no da tregua a lo largo de sus ocho cortes y con el que dejan bien clara su apuesta.

Una apuesta por la potencia y el desgarro, por la música que que brota de las emociones y que derrocha sentimiento y adrenalina a partes iguales. Éste Reencuentros es, sin duda, un universo muy personal. Y cuesta entrar, la verdad. Para empezar, por esas letras confusas, repletas de imágenes metafóricas y significados privados, que con un tono angustioso y melancólico hasta la saciedad nos introducen al oscuro mundo de Inserta. De todos modos, en ese cosmos particular es la base instrumental la que lleva el timón y protagoniza los mejores detalles del disco. Desde el taquicárdico inicio la rapidez y la potencia son la tónica habitual, con varios pasajes únicamente instrumentales que incluso le dan al asunto un cierto toque épico por momentos. Si algo no se les puede achacar es nervio. Pero precisamente donde más canta el trecho que aún les separa de los grandes albums de sus admirados At The Drive-In, Refused o incluso Standstill, es en la muy menor variedad de registros que son capaces de abordar. Cuando uno llega al final del disco parece que se sabe ya todos los trucos y la cosa acaba resultando un poco lineal. Afortunadamente la inclusión de algún corte más mediotempero y atmosférico (“Amodioa”) da algo de aire al conjunto y rebaja el desenfreno general a base de calma tensa.

Un disco que de tan trágico, a mi no me termina de llegar, pero que sí demuestra que aquí hay madera y me hace pensar que tal vez sólo les falte ese poquito de chispa, ese factor sorpresa en discos venideros para hacerse un hueco entre los grandes del panorama estatal. De momento, han hecho una posible banda sonora para esos “días de furia” que todos tenemos.