Si os digo que la media de edad de los componentes de Jeniferever es de 21 años, lo más lógico es que penseis que estos chavales acaban de colgarse las guitarras: llevan tocando juntos desde que tenían once años. Cuando alguien crece en un país cuyo clima te empuja a desarrollar actividades de interior y encima el estado promociona la creación musical como está mandado, este tipo de biografías no son pura ficción.

Un par de EPs y un single preceden la edición de este largo para el sello inglés Drowned In Sound. En este caso “largo” sirve para referirse a “LP”, pero también da una ida de la duración del disco: más de 70 minutos que, contra lo que pudiera parecer, no suponen una carga; al contrario, permiten que las espaciosas canciones de Jeniferever se extiendan en su justa medida. Y es que cuando escuchas “Choose A Bright Morning” es fácil darse cuenta de que este grupo ha pasado muchas horas en el local componiendo, ensayando, encerando y puliendo (como hacía el protagonista de “Karate Kid”) sus canciones.

Ecos de Appleseed Cast, The Cure, Mogwai, Slowdive o Bark Psychosis resuenan en las canciones de este fantástico disco, pero son dos las referencias que, a mi entender, mejor describen el sonido de Jeniferever: American Football (el grupo que Mike Kinsella formó mientras empezaba a tocar con Joan Of Arc, hace ya unos diez años) y Antarctica (ex-miembros de Christie Front Drive). Sonidos de reminiscencia shoegazer, con desarrollos instrumentales que se expanden llenos de voluptuosidad y que no pierden interés a medida que avanzan, pero que, en el caso que nos ocupa, hacen pensar más en la forma que en el fondo. Algo parecido sucede con la mayoría de grupos que vienen de Suecia: saben lo que hay que hacer para sonar bien (incluso muy bien, como Jeniferever), pero les faltan canciones, como por ejemplo la que abre el disco, “From Across The Sea”. Quizá sea un simple prejuicio por mi parte, pero pienso que a estos grupos les falta ese “algo” que se nota en los grandes discos y que no se refiere ni a la música ni a la interpretación ni a la producción: algunos discos hablan sobre la vida mientras que otros hablan de música. Pero bueno, no siempre apetece escuchar pedazos de vida como “Blood On The Tracks” o el primero de Nueva Vulcano. No siempre se desea que hurguen en las entrañas de uno, a veces apetece que acaricien tu epidermis con la yema de los dedos.