Tres cosas a modo de prefijo de provincia pequeña para empezar a comentar el disco. Primero que estando de buenas me gusta hasta el nombre del grupo: Love is all. Ahí ahí, y también el título este de 2010 lesiones. Luego que se me ha jodido el reproductor de cd, y algo hace un ruido raro, creo que es la alimentación, porque reproduce de manera correcta, pero otra vez al estar de buenas me parece que hasta queda bien. Y también esa pregunta recurrente de que demonios tiene Suecia que proporciona tantas buenas bandas. Y de distintos tipos, oigan, pero buenas. Ah, merece mención especial ya mismo este sello llamado Polyvinyl, que por lo visto hasta ahora, curran bien. Vale, dicho esto me lanzo directo a la subjetividad. Hoy además voy a usar etiquetas, y comparaciones jocosas a modo de periodista musical catatónico y sin aptitud alguna. Primero que la cantante canta ( válgame la redondez ) como una mezcla perfecta entre esa histeria ochentera de Cindy Lauper y la jovialidad de una Mary Sampere joven. Por desgracia ignoro si también dispone de una presencia escénica como Mary, o como la Maña. El conjunto este en sí, la banda, en sus mejores momentos alcanza una riqueza de caja de mazapanes,
de esas que disponen de figurillas en forma de pez, de estrella, de corazón, de lágrima, y algunas otras formas más difíciles de identificar. El resultado es lógicamente accesible, como esas cajitas, y no se sorprendan si al final de cualquier festividad, la caja ha sido consumida sin dificultad. Esta gente se nos mueven ( al loro con las etiquetas ) des de un pop-punk-rock-amueblado, con chica gritona, con cierto pulso pegadizo y con saxos sin efectos, o pintorescos pasajes de sintes pero en plan sobrio, sin impostura o sin excederse demasiado en ese afán, al fin y al cabo, es mazapán.