No tiene pérdida: estrofa de medio minuto, el previo de quince segundos un par de tonos más arriba y finalmente un típico estribillo fácil de melodía pegadiza y siempre familiar, se repite todo un par de veces y listo. Todo ello a medio camino entre el street-punk más garrulo y un punkpop decolorado de corte californiano (en el sentido despectivo del gentilicio).
Las canciones de seis notas suelen seducirme, sobretodo si vienen con esas tonadillas coreables que me hacen tocar la espalda con el cogote de tanto mirar para arriba, pero esta vez necesito algo más…
El disco me gusta, a momentos incluso me entusiasma, pero sólo puedo escucharlo una vez, cuando termina la mejor opción es guardarlo junto al resto del punk melódico y esperar una semana, o por lo menos un par de días. La primera vez cometí el error de volver a ponerlo en cuanto terminó, me sentí como un autista al que van pinchando con hermosas melodías sin hacerle brotar emoción alguna. De entrada culpé a mi estado de ánimo, luego lo achaqué a la poca profundidad del disco, ahora ya no lo tengo nada claro pero es evidente que ambos estamos involucrados.
En definitiva: la energía que pueda transmitir éste álbum, y no es poca, dura algo más de media hora, después todo ha sido una anécdota, algo ligero, masticable, entretenido, y hasta cierto punto recomendable, pero absolutamente intrascendente.
Que esa ligereza forma parte del punk? Será para otros… a mi un buen disco de punk me puede hacer llorar más que toda la filmografía del pesado-pedante y sensacionalista de Von Trier.
Debo reconocer que las canciones que barnizan proceden de los grandes: Stiff Little Fingers, Rancid o Generation X son tres bandas que están claramente en su punto de mira pero a las que sólo pueden copiar formalmente, por suerte en esto del punk la técnica es lo menos importante. En algún rincón de Rastros de Carmín Greil Marcus afirma que todos los discos grabados en Inglaterra durante el 77 suenan como si el mundo fuera a acabarse en cualquier momento, en todas esas canciones puedes sentir la emoción de una juventud agonizante consciente de estar creando su propia realidad…
Orange, por ahora, no pasan de la pose para la foto, y no hablo de su imagen sino de su música. En este cd solo hay entretenimiento previamente tipificado como punk, letras políticas construidas a base de tópicos y un cabreo bien empaquetado para su fácil consumo.





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