Reproduzco el CD por primera vez en el asiento trasero del coche, con el PC y los auriculares, navegando en una Ronda Litoral fluida. La primera reminiscencia que me invade al oír el synther que abre ‘Out of it into it’ es el inicio de ‘Girls who play guitars’, de Maxïmo Park. A los 10 segundos entra un ritmo rápido y desgastante, y aún 10 segundos después empieza una guitarra de sonido vacío y desgarrado. Mola, al menos con la sensación de correr por la ciudad a ritmo frenético. Me huelo, al entrar la voz, que no será un disco que escuche a menudo y puede ser que ni me guste. Echo una ojeada a la portada y al librillo con atención – demasiado escueto para mi, sólo un par de fotos y créditos. No se si es porqué cada vez me recuerda más al sonido y al estilo punker de The Hives en su Tyrannosaurus Hives – la anterior afinidad con Maxïmo queda cómo anecdótica – pero al ver las caras de los colegas en la foto, de un estilo civil y super seco, me doy cuenta que, sino germánicos, al menos serán suecos. Me viene a la cabeza la puta trilogía de Larsson con su den Svenska rikstaden (Parlamento Sueco) y sus misterios de novela negra. La lectura de los créditos no me da muchas más pistas, a parte de un par de apellidos, pero para mi mejor. Siempre me ha gustado más escuchar cualquier tipo de música fuera de contexto, así me inspira algo por si misma. Después rápidamente te recuerda a algún grupo o canción, cosa que no me gusta pues predetermina tu opinión. Finalmente, haciendo una pequeña búsqueda sobre la banda, su filosofía de trabajo y la personalidad de los músicos puede ser que tu opinión se ratifique o que cambie radicalmente; la subjetividad con que te tomes la procedencia y los lazos ideológicos y anecdóticos hacen que nuestra opinión sea cada vez más personal y menos musical.

An object es un disco parco de detalles, crudo y esencial, cómo sería el punk primario si fuera un trozo de carne. Son 12 temas de tempos frenéticos y los que menos rápidos. El sonido se caracteriza por la ya citada crudeza con superposición de algunos synthers que dan un poco de color y aire a la monotonía repetitiva en la que se basa todo el conjunto. Efectivamente, podríamos referirnos a la obra cómo una especie de ‘minimalismo punk’, repetición de desgaste que no sabe encontrar el término medio; los cortes de máximo dos minutos son explosivos pero insuficientes, casi cómo un grito desgarrado; los de 4 y 5 minutos son machacantes y excesivamente lineales, de estructures poco trabajadas y repetición sin contenido que se convierte en abusiva. El disco, pero, toma una dimensión diferentes con los temas ‘Our so long’ y ‘Ideal Plane’, buscando el juego de tempos más frenados, intenciones más sintéticas y con un incipiente detallismo, sin abandonar la tónica ‘minimalista’. Consigue así romper con la línea general del álbum y acarrear cierto mérito, pero en mi opinión demasiado puntualmente. No se les puede negar, de todas formas, una demostración de actitud y intención: ‘Rotting Aotw’ lo es hasta de gracia; aunque otra vez repetitiva.

Al barrer un poco Internet, los ánimos se predisponen un poco más a la escucha. Suecos – la clavé – y autodefinidos como kraut-punk; término que se relacionaría con el punk underground germánico y británico des de los 70. Es en una entrevista de un blog franco-inglés de música sueca donde encuentro la perla que me hace sonreír y volver a pasar el álbum con ganas. En boca del grupo y sobre el álbum: ‘Es sin sentido y repetitivamente entretenido. Cómo gente follando borracha’. Mmmm… sí, empieza a hacer más buena pinta, al menos la clavaron si su intención era que no tuviere sentido. Y si te imaginas el resto le encuentras el puntillo. Hasta que no se presente la ocasión, pero, guardaré An Object en mi estantería de los repetitivos. Verdad que ya había mencionado eso? Debe ser que se me pega.