La mayoría de nombres de grupo estúpidos suelen provenir de las huestes de ese nuevo engendro comercial llamado “emo”, en eso no hay quien les supere: Del Otoño a las Cenizas, Tumbado Mientras Me Moría, Cada Vez que Me Muero, Mi Romance Químico, Una Bala para mi Noviete, Funeral Para Un Amigo, Pasando el Rato Rompiendo Flores, etc. Por poner unos cuantos ejemplos, a cual más ridículo y pretencioso, que he encontrado por ahí (no presupongais que conozco a ninguno de estos grupos, por favor).
Sin embargo, dudo que el pobre Fred Thomas (alma-mater y único miembro permanente del grupo) tuviera en cuenta esta marea de nombres horripilantes a la hora de bautizar su grupo-proyecto Saturday Looks to Me cuando lo fundó en el año 2000 como parte de un inspirado proyecto conceptual que implicaba un sello discográfico que sólo sacaba referencias de bandas inexistentes.
Posiblemente no existían la mitad de estas atroces bandas y Fred no cayó en que 8 años más tarde un nombre así (El Sábado me parece bien) sólo hace que decir cosas malas de tí . Pero creedme si os digo que el nombre no siempre sabe a turrón.
Puede ser que Saturday Looks to Me adolezcan de un horrible y equívoco nombre, pero afortunadamente eso deja de tener importancia si dejamos que las canciones que compone Fred Thomas hablen por sí solas.
Y más si tenemos en cuenta el estupendo LP editado hace unos meses, Fill up the room, que es su debut para la siempre recomendable K Records pero que es su cuarto album, quinto si contamos la recopilación de singles Sound on sound, y en el que no hay ni rastro de ese vilipendiado género cuyo nombre tiene tres letras y empieza por “e”.
En Fill up the room encontraremos más bien un tipo de pop atemporal de guitarras jangly que debe mucho más a Smiths, Belle and Sebastian o Jonathan Richman que a Sunny Day Real State.
Fill up the room es un disco emocionante y variado de guitarras trotonas a lo Hidden Cameras, un clásico instantaneo de ritmos casi-Motown y melodías pielgallinescas. A la vez es un disco original y variado en el que oiremos como guitarras con fuzz a lo Os Mutantes o riffs hiper-distorsionados dan paso a delicados vientos o arreglos de teclado (¡a veces en el mismo tema!), de voces masculinas y femeninas que se entrecruzan, de coros, alaridos y susurros, de diversión e introspección, de emoción en resumen.
En fin, para mí Fill up the room es uno de los discos del año.