Cualquiera puede destruir un campo de flores pero ¿quién es capaz de sentarse y ver crecer tan solo una de ellas? Estas palabras, a medio camino entre la poesía y la cursilería, son las últimas de la letra de la canción “Lotus”, escrita por Shipwreck A.D. El resto de textos que aparecen en su último disco, titulado “Abyss”, también van por esos derroteros quasi-metafísicos.

Resulta curioso que las letras sean de este tipo cuando Shipwreck A.D., lejos de ser un grupo emo o post-Hardcore, se defienden a la perfección dentro del terreno del Brutal Hardcore. Así, recuerdan a mis paisanos de Ownfight, a los neoyorquinos Indecision (atención a un riff que se puede escuchar en la canción “Namur”, calcado a uno de los de Brooklyn) o incluso Shorebreak, cuando juegan con alguna que otra guitarra acústica antes y/o después de la descarga correspondiente.

Éste es uno de los puntos positivos de “Abyss”, que además de la contundencia y de las partes de cafre-moshing (especialmente identificables en el tema “Nereus”), la banda sabe intercalar algún medio tiempo que hace que la sucesión de cortes no peque de lineal ni monótona. De todas formas, no esperes en Shipwreck A.D. ningún derroche de originalidad, lo que ocurre es que lo que suena está perfectamente ejecutado y, si te gusta el Brutal Hardcore, entonces disfrutarás como un enano engorilado.

Otra de las curiosidades del disco es que todos los títulos de las canciones están formados por una única palabra, ahorrándonos la tarea de transcribir en la reseña títulos excesivamente largos y, en ocasiones, ininteligibles. Por último, las tareas de edición han corrido a cargo del sello Deathwish y el notable artwork es obra del ilustre ilustrador J. Bannon.