Me dispongo a hablar de este compartido mientras descongelo la nevera porque se me han podrido unos tomates que no veía, ocultos tras unas zanahorias también podridas pero de hedor más inofensivo. Y con esto os aseguro que no quiero ponerme en el plan de explicar mis tristes quehaceres para empalizar con las lectoras y esperar un caso que no me haréis por muchas hortalizas que ponga en danza. Lo que quería hacer con esta introducción no era contaros que  me alimento únicamente de ganchitos con gambas, sino hacer una parábola sobre los grupos en mal estado sin hedor y la mierda oculta y enclaustrada al fondo que tiene más peligro que Tete Montoliu conduciendo un tanque en una desfilada militar.

Podemos decir que considero a TCN y FP, a falta de una etiqueta que no me veo capaz de imaginar, grupos del segundo tipo. Los de Sant Feliu de Codines (el Sant Feliu de Guixols del Vallès Oriental) descargan un punk-rock selvático cada vez ejecutado con más firmeza. Himnos sin pretensiones, coros que no buscan sorprender ni proponer ningún repto intelectual. Aquí lo teneis, letras apocalípticas, surrealistas, bromas dementes para demostrar que no tienen miedo al estudio de grabación, gritos, susurros, pico y pala y charlas iluminadas por un embudo. Todo ensamblado con un satinado colchon sónico que más que un colchón es una cama elástica eléctrica. I que tiene una parte buena i una parte mala que es la misma parte: que no acaba de reflejar los directos que les he visto. Es parte buena porque a veces en los directos uno se pierde entre tanto caos y parodia del caos, tanta charla y tanta locura ante sí, una banda que es mucho más que un chiste comarcal, barroco y retorcido como el cuerno de un marrano. La parte mala es que este mismo directo del que os hablo es absolutamente digno de verse pero que, por suerte o por desgracia, todavía nadie ha inventado un soporte adecuado para verlo que no sea otro que mover la grasilla lumbar i desplazarse hasta el lugar donde lo ejecuten. Esto por un lado.

En el otro tenemos los FP. Power-punk con estrofas victoriosas, con unos cuantos detalles por aquí y por allí que se abren paso a empujones en tus orejotas oxidadas de tanto escuchar cosas pretendidamente buenas e innovadoras. La versión de “Macarrons” de Quimi Portet es absolutamente gloriosa y, aunque no he conseguido escuchar la original, puedo jurar gracias a documentación preclara que la mejora entre 25 y 28 veces. No puedo añadir nada sobre FP porque desde su compartido con Surfin’ Sirles y El Mal ja està fet me tienen el corazón congestionado y no puedo juzgar nada de lo que hacen con nitidez por culpa de la baba que me chorrea. Así que ni me extiendo.

El split entero pasa tan bien y tan fresco que es casi igual de bueno que no haber escuchado nada. Al grano: Los que queráis escuchar cosas que remotamente quieran ser guais quedareis bien jodidos con este artilugio vinílico. Si a los capullos de Barcelona no se les hubiese puesto entre culo y ceja cantar en catalán (Porqué lo han hecho? Alguien me lo puede explicar? Cuando nadie sabia inglés en Barcelona cantaban en inglés y ahora que todo el mundo lo entienden cantan en catalán que no lo entiende nadie… Os sentís comodos en la incomprensión de postal, buenos amigos de la capital?) discos como los de estos grupos parapetados tras versátiles siglas sería la única cosa que se podría poner en la radio cuando quisieran hablar de rock en catalán. Supongo que eso seria demasiado. Incluso para mi que nunca pongo la radio. No me quiero hacer más el gracioso. Me ha gustado de verdad. Y no se mucho que deciros para que lo escuchéis pero me gustaría que lo escucharais. Per’xò he escrit això.