Ando con un cierto entusiasmo musical estos últimos días. Y aparte de ir agarrándole cariño a criaturas cercanas tan estupendas como Grande-Marlaska, Nisei o Charades (insisto: con ellas, mi hija pequeña mueve la cabeza como una posesa), he escuchado también cosas del otro lado del atlántico… Y ¿qué quieren que les diga? No lo hacen mal, esos gringos. Para ser americanos, se defienden. Por ejemplo, el objeto de esta reseña, Thao Nguyen, una japoestadounidense que, por encima del habitual hype de post-loqueseas que nos endilga la industria una y otra vez, hace unas cancioncillas jugosas, bien hechas, mejor gritadas y producidas con muy buen gusto.

Poco filtro, poca mezcla y poca mandanga-tapadera. La voz, entre Hukkelberg y Brickell, o como una Emmylou Harris-on-crack. Recuerda también a otras cantautoras más recientes, como la estupenda Mirah, de K Records, o Regina Spektor. Con todo, lo que más parece es una versión actualizada de The New Bohemians. La instrumentación es sencilla, abierta, con chasqueos de dedos, aplausos, pianos, trombones, trompetas, escobillas y todos los grandes recursos del pop que puedan venírsenos a la cabeza. Y también hay, agárrense reseñistas habituales, melodías intrincadas y alguna angulosidad leve. En resumen: que la cosa es estupenda.

Pero aclaremos los pormenores: primero, que la fórmula Ngoyen incluye inicios rítmicos (tribales, que diría la prensa seria) cortados por la melodía, coros donde uno menos lo espera y esa buena costumbre wilconiana consistente en quebrar las canciones a contrapié sin romper ninguna cintura, con suavidad y estilo. Segundo: que esto podría muy bien ser una next big thing, dios no lo quiera, habida cuenta lo apta para todos los públicos que resulta la propuesta. Amigos del malditismo, abstenerse. Por último, y aunque no vaya a sumar nada a esta reseña, no me aguanto las ganas de traducir el nombre: Thao Ngoyen y Los Agáchate, Quédate Agachado. Yo le pondría un siete coma veintinueve sobre once. Aproximadamente.

PD: este es un lanzamiento de Kill Rock Stars, pero sólo vale la pena destacar el dato aquí al final, puesto que, desafortunadamente, ya no resulta tan relevante. KRS tiene todo un pasado (Unwound, Sleater-Kinney, Bikini Kill…) y un presente a considerar (Decemberists, Old Haunts, Ngoyen…) pero también es cierto que andan últimamente muy enredados con tonterías como The Gossip, Deerhoof y Xiu Xiu. Por lo que a mí respecta, han perdido su receta de infalibilidad. Antes, un lanzamiento de Kill Rock Stars era como un nuevo libro de Pepitas de Calabaza (www.pepitas.net), toda una garantía. Se podía comprar sin haber escuchado nada antes. But oooooh, oh, those days are gone. Supongo que son cosas de negocios.