Pocos se acordarán, pero hace cosa de cuatro años, The Berg Sans Nipple cumplieron en España, con precisión matemática, la warholiana regla de los quince minutos de fama. Hagamos memoria… En el año 2003, Prohibited publica “Form of…”, los de Green Ufos se medio entusiasman con el grupo y la prensa comienza a hablar más o menos bien del disco. Todo se desarrolla con relativa normalidad hasta que en la última noche del Tanned Tin 2003, The Berg Sans Nipple les sacan los colores a Hood y a Do Make Say Think (los últimos amigos y colaboradores, para más inri). Después de aquello, comienza a hablarse de ellos con cierta insistencia. Acuarela, a quienes pocas veces les fallan los reflejos, le echan el guante al grupo y al año siguiente publican el EP “Play the immutable truth”. Después de esto, BSN se dan un paseo por la península con Julie Dorion y siguen entusiasmando al personal con su directo. Poco a poco, se les empieza a coger ese cariñillo raro que a veces desarrollamos por aquellos grupos guiris que nos hacen más caso del habitual, y después… desaparecen.

Nada más se supo de ellos hasta que, cuando uno ya los daba por muertos, hace un par de meses se descubre que lo que había pasado con The Berg Sans Nipple era que habían emigrado. Señores, nos han puesto los cuernos, sí, sí. Y de qué manera… Porque The Berg Sans Nipple no son ya un dúo franco-americano, sino americano-francés. En vez de grabar para Prohibited, ahora lo hacen para Team Love, el sello de un amigo suyo llamado Conor Oberst. Y si “Form of…” tuvimos el placer de disfrutarlo únicamente en Europa, “Along the quai”, por el momento, sólo está distribuido en Estados Unidos.

Pero bueno, cerremos el anecdotario, no nos dejemos cegar por los celos y vayamos a lo que nos interesa…

Para quien no los conozca, aclarar que la música de The Berg Sans Nipple pertenece a aquella especie inquieta y difícil de encasillar que tiende a expandirse en todas direcciones con valentía pero sin temeridad. Cuando Lori Sean Berg y Shane Aspegre se ponen a investigar, nunca pierden el control de lo que se traen entre manos. Cuidan cada detalle y no dejan espacio al libre albedrío -por mucho que ellos digan que la improvisación jazz es una de sus mayores influencias-. Suelen trabajar a partir de elaboradísimas bases rítmicas principalmente analógicas, que posteriormente moldean revistiéndolas con capas de electrónica colorista (sintetizadores, casiotones, teclados), instrumentación diminuta (xilófonos, melódica, armónica) y voces, tratadas digitalmente en la mayoría de los casos. Para hacerse una idea algo más explícita de cómo suenan, podría uno probar a calcular mentalmente cuánto sale la suma de Tortoise (última etapa), Hood y Bark Psychosis.

“Along the quai” es un disco bien definido y perfilado. La pareja ha exprimido en él las posibilidades de su sonido como hasta ahora no habían logrado hacer. Y, otro detalle importantísimo, ponen más cuidado que nunca en no andarse por las ramas en este ‘ir más allá’. The Berg Sans Nipple son ahora tan experimentales como pop. Así, la mayor virtud de este nuevo disco es ser notablemente complejo y, al mismo tiempo, dejarse escuchar con una facilidad tremenda. Una delicia tan placentera como provechosa. Yo recomiendo que se le preste un poco de atención. Aunque ahora hayá que ir a buscarlos fuera del viejo continente… Otros quince minutos para The Berg Sans Nipple, ¿se fían?