The Dodos se formaron por accidente. Meric Long había estado escribiendo y publicando canciones en solitario en formato trobador acústico, al tiempo que estudiaba percusión en la universidad (“Tienes los apuntes de la última clase de Bongos del Siglo XX?”). Al cabo de un tiempo contactó con Logan Kroeber -un artistilla de los que hay tantos en la costa oeste en general y en San Francisco en particular- que también estaba metido en rollos de percusión y decidieron bautizarse como The Dodos y empezar a tocar juntos. El año pasado publicaron un disco (“Beware Of The Maniacs”) en su propio sello y a principios de este año anunciaron la publicación de “Visiter” en French Kiss, el sello de Les Savy Fav y The Hold Steady.

Cada vez se encuentran más y más grupos en la escena independiente que fundamentan su sonido en el ritmo y las percusiones, sean éstas analógicas o digitales. Discos como “Remain In Light” de Talking Heads o el infravaloradísimo “My Life In The Bush Of Ghosts” de David Byrne y Brian Eno han sido redescubiertos por una nueva generación de músicos que parecen haber olvidado, al fin, a los -durante un tiempo- omnipresentes Sonic Youth y Hüsker Dü. En el caso de The Dodos, la melodía y el ritmo que marcan las percusiones tienen exactamente la misma relevancia. Esta dualidad constante en las canciones de “Visiter” hace que el disco suene clásico a la vez que moderno y original. Un momento nos puede recordar a Paul McCartney o Go-Betweens y el siguiente hacernos pensar en Animal Collective o Magnetic Fields.

Hacía tiempo que no topaba con un grupo que me hiciera bailar (ritmo) y silbar (melodía) a la vez. De la misma manera que hacía mucho tiempo que no encontraba un disco tan lleno de CANCIONES como las que van desfilando por “Visiter”: una detrás de otra, venga ahí. Una te gusta porque tiene aquella mandolina suave y porque en el estribillo entra una trompeta que le da un aire melodramático irresistible; la otra porque tiene aquel final apoteósico en el que Long se tira el rollo con el fingerpick guitarrero y la progresión va galopando hacia el apoteosis, como hacían Superchunk en canciones como “The First Part”, os acordais? Etcétera. Ya me entendeis.

Como cuando sales a buscar bolets y de repente te encuentras con un manto de rovellons al lado de un pino? Más o menos así me siento ante los putos Dodos. Puse el disco y antes de que acabara la sexta canción ya era fan. Por lo que a mí respecta “Visiter” podría ser un disco cantado a capella y estoy seguro de que me seguiría gustando un montón.
Fan. Pero fan fan.