La música de Trans Am me produce un efecto extraño. Me descoloca. Escuchar un disco suyo me hace pasar por diferentes etapas con tan sólo un golpe de fast forward. Ahora bailo break espasmódicamente y hago un moviminto ondulatorio con los brazos. Ahora levanto el puño en el aire mientras berreo con las venas del cuello a punto de estallar. Ahora hago el robotijo mientras doy cabezazos en el aire. Luego me transformo en un b-boy y luego en un monigote de Krafwerk delante de su teclado. Más tarde soy un punkarra, pogueando como un enajenado y un poco más tarde ejecuto mi rutina moon-walking a lo Michael Jackson por el pasillo de casa. A mucha gente no le gustan Trans Am. A otra le encantan. Cuando tocaron en el Astin estaba toda la intelligentsia de Barna en la puerta porque se habían acabado las entradas. No sé quien había dentro. ¿Quizás Miqui Puig?

“Sex Change” es el último disco de Trans Am. Y a mi me gusta igual que los otros. Quizás más. Incluso puede que sea el disco más compacto de su carrera. Cantan más a menudo y han dejado un poco de lado el vocoder por esta vez. Rockean un poco más. También funkean a veces y la primera canción me recuerda a algo que podría estar perfectamente en “Trans europe express”. Este disco ha sido grabado con los tres miembros del grupo en un continente distinto cada uno. Quién lo diría.

Lo dicho: si te gustan Trans Am te encantará. Si no te gustaban dudo que este disco te convenza. Aunque quizás si ¿Porque no lo intentas otra vez