Yowie, vaya pillulis. Estos tíos están de la olla y harán que vuestras orejas sangren y os explote la cabeza.
Si juntásemos a Pascal Comelade con Slayer, yo creo que sonaría algo así. Si me dijeran que estos tíos duermen cada noche en un hospital mental (en un manicomio, vaya), me lo creería. Si otro sello que no fuera Skin Graft le editara un disco a una banda así, no me lo creería.

Activos desde el 2001 (en su página web anuncian nuevo disco mientras buscan guitarrista) y con una formación de dos guitarras y batería, esta pandilla de St Louis supone un auténtico desafío neuronal, incluso para oídos bregados en sellos como Load o Three One G.

Estructuras técnicamente muy complejas y aceleradas (combinación letal), guitarras afinadas de manera heterodoxa (o sea: desafinadas) que hacen doing doing, las canciones de Yowie (algunos títulos: “Trina”, “Tamika”, “Tara” o “Towanda”) destilan esquizofrenia y paranoia en todos y cada uno de los delirantes 34 minutos que dura este fantabuloso “Cyptooology”.

Cuando ya te has acostumbrado a un ritmo, pasan a otro inmediatamente después y ya no vuelven atrás. Collejas, escupitajos y puñetazos en la boca del estómago a troche y moche.

Algo que admiro de Yowie y otras bandas como ellos es que hacen una música súper compleja que les debe costar muchas horas de ensayos siendo plenamente conscientes de que muy poca gente los aceptará. Deciden dedicarse a construir algo muy valioso (en el sentido de que requiere mucho esfuerzo componer música como la que hacen Yowie) que nunca será aplaudido ni alabado.

Muy poca gente dará palmadas en la espalda de, por ejemplo, Defenestrator, el batería de la banda. Dentro de 25 años, tres personas en la Tierra recordarán a Yowie, y aún y así ellos lo dan todo. Mientras la gente dedica años a estudiar derecho o a rentabilizar sus dineros en el mercado de valores, ellos pasan su tiempo intentando destruir aquello que conocemos por Música. Olé tus huevos, Yowie!

Si sois fans de Massacre, Arab On Radar, Lightning Bolt o Estrategia Lo Capto! no hace falta que os diga que esto os volverá locos. No hace falta que os lo diga porque ya tenéis este mítico disco en casa, seguro. Para todos los demás humanos del mundo, sólo queda una opción: corred a casa y poned el disco de The Evens!